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La Diarrea

La diarrea indica la evacuación de heces acuosas, blandas, más de tres veces al día. También puede haber calambres en el abdomen (la zona entre el pecho y las caderas), inflamación en el abdomen, sensación de molestia alrededor del ano, necesidad urgente de evacuar los intestinos, incapacidad de controlar los intestinos (incontinencia fecal), escalofríos o fiebre.

Además, las personas con diarrea pueden sentirse mal del estómago o estar deshidratadas.

Qué causa esta condición?

Entre las causas de diarrea se incluyen bacterias, virus o parásitos, algunas medicinas como los antibióticos, intolerancia a alimentos como la leche, y enfermedades que afectan el estómago, el intestino delgado y el colon como la enfermedad de Crohn y el síndrome del intestino irritable. En muchos casos, no se encuentra una causa.

Para tener muy en cuenta…

En general, la diarrea es una reacción del cuerpo para expulsar elementos que lo están agrediendo. Por eso, no es aconsejable tratar de pararla con medicamentos apenas aparece. Debemos dejar que el organismo elimine lo que le está haciendo daño.

Aunque en muchas ocasiones se quita sin tratamiento especial, puede ser una señal de un problema más grave. Cuando se presenta debe tratarse con régimen alimenticio y reponiendo los líquidos que se pierden.

Si el que padece la diarrea es un niño, debe consultar a un profesional si no vemos mejoría en el curso de 24 horas: La diarrea en los niños, y, en especial, en los bebés puede llegar a ser muy peligrosa, incluso mortal.

También debemos hablar con el profesional de la salud de inmediato si, aún siguiendo un régimen alimentario y reponiendo líquidos, hay presente alguno –o varios- de estos síntomas: Diarrea severa por más de tres días, dolor fuerte en el abdomen o el recto, fiebre de más de 38.5°C., heces con sangre o pus, heces negras o síntomas de deshidratación.

Cómo reconocer que estamos deshidratados?

Deshidratación significa que el cuerpo no tiene líquido suficiente para funcionar en forma adecuada. Perdemos líquido siempre que respiramos, sudamos, orinamos o evacuamos los intestinos. La diarrea aumenta la pérdida de líquidos a través de las evacuaciones. Junto con el líquido, perdemos sales (sustancias químicas que el cuerpo necesita para funcionar correctamente). La pérdida de líquidos y sales puede ser grave, especialmente para los bebés, los niños pequeños y los adultos de mayor edad.

Las señales de deshidratación en adultos son: sed, orinar con menos frecuencia de lo normal, orina de color oscuro, piel seca, cansancio o mareos y desmayos. Además, es posible que los riñones dejen de funcionar.

Una manera de evaluar la deshidratación consiste en “pellizcar” suavemente la piel. Si ésta no recupera su forma natural rápidamente, sino que queda con la forma del pellizco, ya está presente un grado considerable de deshidratación.

Cómo saber que un niño pequeño o un bebé está deshidratado?

Las señales de deshidratación en este caso son: boca y lengua secas, llanto sin lágrimas, pañal seco durante 3 horas o más, fiebre alta, tener mucho sueño. Aquí también aplica la prueba del pellizco en la piel.

Cómo podemos prevenir la diarrea?

Las acciones para prevenirla están directamente relacionadas con las causas de tal condición:

· SIEMPRE lavarnos las manos incluyendo cepillado de uñas, después de ir al baño e inmediatamente antes de consumir alimentos, y antes de preparar las comidas. Cuando estamos cocinando, lavar las manos cuantas veces sea necesario (ej: si cogemos papa o yuca con tierra, debemos lavar el alimento y las manos para seguir con el siguiente proceso).

· Lavar los alimentos con agua limpia y abundante, así como los utensilios y las áreas de trabajo que usemos para preparar alimentos.

· En el caso de las verduras que se consumen crudas, como la espinaca, la lechuga, etc., debemos juagar las hojas, luego sumergirlas en agua con gotas de cloro o una onza de plata coloidal, dejarlas allí de 5 a 10 minutos, juagar perfectamente, escurrir y proceder a la preparación de la ensalada.

· Observar la reacción de nuestro cuerpo frente a los alimentos y tomar las medidas correctivas. Muchas personas tienen episodios de diarrea por intolerancia a cosas como la leche; en este caso, debe evitarse su consumo y, mucho ojo, reemplazar por alimentos que aporten los nutrientes de la leche, como leche de soya, quesos maduros, yogurt, etc.

· También el cuerpo puede reaccionar a combinaciones de alimentos como cítricos con leche (sorbete de maracuyá, limón o piña), o café con leche, combinaciones que, dicho sea de paso, son una bomba atómica para el estómago.

· Otra manera en que prevenimos este mal es mantener el colon limpio, cosa que se obtiene con una alimentación adecuada y con eventuales limpiezas de colon (en próxima entrega hablaremos específicamente de este tema).

· Evitar el abuso de medicamentos, especialmente de antibióticos. Para ello debemos tratar de buscar alternativas naturales para mejorar las enfermedades que requieren de este tipo de tratamientos y, sobre todo, prevenirlas a través de la práctica de un estilo de vida saludable y costumbres rigurosas en el aseo.

Régimen alimentario para tratar la diarrea

En muchos casos, el único tratamiento necesario es el reemplazo de los líquidos y sales perdidos. Los adultos deben consumir changüa sin leche, caldo, sopa, jugos de fruta, frutas suaves o verduras. Los niños deben beber suero oral, casero o de farmacia, que tiene todos los nutrientes que necesitan.

Debe evitar todo tipo de alimento o medicina que esté causando la diarrea. También debe evitar los alimentos que puedan empeorar la diarrea mientras está esperando que pase. Ejemplos: leche y productos lácteos, como helado o queso; alimentos con alto contenido graso o grasosos, como los alimentos fritos; alimentos que tienen mucha fibra, como las frutas cítricas (limones, naranjas, toronjas, etc.); alimentos muy dulces, como pasteles y galletas dulces.

Cuando nos sintamos mejor, comencemos a comer alimentos suaves y blandos, como son: banano, arroz blanco, papas hervidas, pan tostado, galletas saladas, zanahorias cocidas, pollo al horno sin piel ni grasa. Los niños pueden comer banano, arroz, puré de manzana y pan tostado.