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Resumamos lo anterior

Vimos cómo la piel nos contiene, nos separa del resto del mundo y a la vez nos comunica con el universo a través de las sensaciones de las que es capaz de percibir: tacto fino, sensación de frío, el registro del calor, sensación de presión, tacto superficial y, muy importante, el registro del dolor.

 

La importancia del registro de las sensaciones dolorosas reside en que le permite al cerebro reaccionar ante las amenazas del medio, alejando el cuerpo o porción de él que esté en peligro. A quien no le ha pasado que al sentir calor excesivo en una mano, por ejemplo, la retira de inmediato sin que medie el pensamiento racional? Si no fuera por el dolor, la mano se quemaría muy fácilmente pues tendríamos que esperar a que el pensamiento racional se diera cuenta del peligro y retiremos la mano; pero ya para entonces el fuego habría hecho daño.

Adicionalmente la piel regula nuestra temperatura a través de la sudoración cuando hay calor excesivo, o si hay frío, contrayendo los vasos sanguíneos.

Explicamos también el hecho de que la piel es el órgano más grande de nuestro cuerpo, que desprende miles de células por minuto, de tal manera que toda la piel se renueva en corto tiempo. Tiene tres capas: la epidermis que impide la entrada de la mayoría de las sustancias extrañas y la pérdida de fluidos corporales y que constantemente produce nuevas células para reemplazar las que se desprenden; la dermis que es la capa media, y finalmente la capa más profunda es la subcutánea.

Los cuidados vistos: La limpieza

Las manos: Deben lavarse con frecuencia y con jabón suave y cepillado de uñas. También expusimos la importancia de utilizar guantes cuando la piel vaya a estar en contacto con sustancias fuertes como las usadas en el aseo de la casa, la necesidad de lavarlas antes de las comidas y de los contactos íntimos.

El cuerpo: Baño diario en los niños y personas jóvenes, a menos de indicación médica en contrario, usando jabón suave y natural; dijimos que casi más importante que el jabón, es utilizar algo con qué estregarse para remover todos los desechos y las células muertas de la piel, activar la circulación y estimular las glándulas sebáceas para mantener la piel con el nivel necesario de grasa lo que le da su suavidad y resistencia.

Expusimos las razones por las cuales las zonas íntimas de la mujer y el hombre deben lavarse sólo con abundante agua, usando los dedos para limpiar muy bien todos los pliegues de estas zonas.

En las personas mayores, el baño se hace más espaciado por los cambios que la piel sufre con el paso del tiempo. Recalcamos que lo importante es observarnos y regular nuestras rutinas de aseo, según veamos nuestras necesidades.

El rostro: Debe lavarse en la noche antes de dormir, con jabón natural, para que pueda renovarse y respirar mientras dormimos. Nunca dormir con maquillaje, pues esto da paso a afecciones como espinillas y fomenta el envejecimiento prematuro de la piel y usar estropajo suave, pues es muy importante estregarse para la remoción de todo tipo de impurezas.

El estropajo

Hablamos del perfecto aliado que es el ESTROPAJO (Loofah cilíndrica fricatoria), pues ayuda en gran medida a mantener la salud de la piel y prevenir muchas de sus alteraciones, por su efecto exfoliante suave y estimulante; y la posibilidad de reutilizarlo después en la cocina como esponjilla biodegradable.

Continuemos con los cuidados

Los pies:

Pocos de nosotros somos conscientes del rudo trabajo y la importancia que merecen nuestros pies. En el baño diario se deben estregar y lavar prolija pero suavemente entre los dedos evitando el rompimiento del delicado epitelio de esta zona. También se puede usar un estropajo duro para las plantas y talones, dado a que allí hay la tendencia a la formación de callosidades y a acumularse la mayor cantidad de células epiteliales muertas.

Idealmente, deberíamos ponerlos media hora en agua caliente y aunque fuera una vez a la semana para ayudar a ablandar los tejidos callosos y retirarlos con facilidad, así como para lograr un aseo adecuado de las uñas.

El cabello:

Esa linda melena que nos gusta exhibir no solamente forma parte integral de nuestra piel, sino que es una modificación de las células epiteliales. Es decir, es piel adaptada. Cumple funciones de protección – amortiguando los golpes que pueda recibir la cabeza – como también en la conservación del calor. Recordemos que la cabeza suele estar expuesta y es uno de los sitios por donde más calor pierde el cuerpo, de ahí que se recomiende usar gorritos para cubrir la cabeza de los recién nacidos.

En el recién nacido, el baño de la cabeza debe ser solamente con agua tibia. A medida que el bebé crece, su pelo se fortalece. En los niños se recomienda usar jabón natural (de tierra) o un champú muy suave pues el lavado del cabello debe ser frecuente debido a que los juegos y actividad infantil, así como su metabolismo acelerado por el proceso de crecimiento, producen sudoración profusa y segregación sebácea abundante en el cuero cabelludo.

Los adultos debemos bañarnos el pelo según las necesidades: quienes están expuestos a condiciones contaminantes, valga decir, quienes tienen que estar todo el día en la calle o en trabajos donde haya mucha presencia de polvo o sustancias en el aire, deben lavarse el cabello con mayor frecuencia que aquellas personas que están en ambientes menos polucionados.

Contrario a lo que comúnmente se cree, las personas que tienen el pelo grasoso deben bañárselo con alguna frecuencia pero evitando el baño diario y siempre con champú suave o jabón de tierra. Muchos dirán ¿Cómo así? ¿Por que?

Veamos: Todo cuero cabelludo –así como el resto de la piel- tiene glándulas sebáceas que producen lo que comúnmente llamamos grasa. Esta grasa es fundamental para proteger el cuero cabelludo y la raíz capilar. Y también estas glándulas responden a los estímulos externos: cuanta mayor frecuencia haya en el lavado y cuanto más fuertes sean los champús, más rápidamente las glándulas sebáceas repondrán la grasa “lavada” y tendrán mayor producción de sebo. Resultado final: un pelo más grasoso que al principio.

Las uñas:

Como en el caso del cabello, son células epiteliales modificadas y también cumplen funciones de protección. Las de las manos deben asearse con cepillo. Semanalmente ponerlas en agua caliente para retirar la cutícula y la capa de células muertas que se aloja por encima de la uña. Pulirse las uñas es mejor que cortárselas, siempre y cuando se haga con una buena lima.

Revisarse las uñas, más allá del aspecto estético, es una buena manera de “monitorear” ciertas cosas en nuestro organismo. Por ejemplo: Unas uñas rosadas y fuertes indican un buen estado general de salud; unas uñas partidas en capas, pueden ser indicio de problemas tiroideos, avisándonos de la necesidad de consultar a un profesional de la salud; unas uñas pálidas pueden indicar algún grado de anemia; unas uñas amoratadas o azuladas indican la falta de oxigenación en el cuerpo, lo que requiere de acciones inmediatas.

El tema de la piel es inmenso. Aquí hemos querido abordarlo de una manera práctica y sencilla, aconsejando cuidados elementales pero básicos para mantenerla en el mejor estado posible.

Belleza y Plantas:

La belleza de nuestra piel, pelo y uñas tiene como base la adecuada alimentación, así como toda nuestra salud. El consumo de agua abundante, frutas y verduras (especialmente crudas) es el mejor tratamiento diario para mantener la lozanía. Recordemos que el cigarrillo es el enemigo de la piel joven, así como el consumo excesivo de bebidas alcohólicas, la falta de descanso y el sedentarismo.

Pero sin lugar a dudas, la aplicación preparaciones con plantas ayuda a recuperar y mantener nuestra piel joven y lozana.

Para esta ocasión y cambiando nuestra costumbre de desarrollar una planta en cada entrega, daremos formulas con diversas plantas, pero todas ellas para el cuidado y embellecimiento de la piel y cabello.

Crema limpiadora para piel grasa

1 cucharada de leche

1 cucharada de harina de trigo

1 cucharada de harina de maíz

2 cucharadas de agua de tomillo preparada en infusión.

Caliente la leche al baño de maría y disuelva los dos tipos de harina. Revuelva lentamente hasta que espese, añada entonces el agua de tomillo sin dejar de revolver, cuando consiga la textura deseada enfríe y aplique sobre el rostro.

Tonificante para todo tipo de piel

2 cucharadas de romero

2 cucharadas de menta

400 ml de agua (1 taza y media)

100 ml de coñac u otro licor parecido

Prepare una infusión con el romero, la menta y el agua cuidando que no hierva más de una vez. Deje enfriar y reposar durante una hora, luego cuele y agregue el coñac. Aplique con algodón.

TONICO DE PAPA PARA PIEL NORMAL

1 Taza de jugo de papa

2 tazas de jugo de sábila

3 cucharadas de jugo de limón

Mezcle los ingredientes y agite fuertemente, guarde en nevera o dentro de la alberca (páramo). Aplique con algodón.

MASCARILLA PARA PIEL SECA

1 y medio aguacates

Medio plátano

Prepare un puré con ambas frutas hasta obtener una textura suave. Aplique, deje actuar por 10 minutos y retire lavando con agua fría.

PARA OJOS HINCHADOS

Mascarilla de Papa

1 papa cruda. Pélela, enjuáguela, córtela y licúela. Aplique la pulpa que obtuvo sobre los ojos cerrados y deje actuar por 20 minutos. Lávese con agua fría para retirar.

Compresas de Perejil

1 cucharada de hojas de perejil picado

1 taza de agua hirviendo

Cubra las hojas de perejil con el agua hervida, deje reposar por 10 minutos y cuele. Aplique en forma de compresas sobre los ojos cerrados.

CABELLO

Enjuague de Romero y Salvia para el pelo

2 manojitos de salvia

2 manojitos de romero

Medio litro de agua hirviendo

Añada la salvia y el romero al agua, deje enfriar y cuele, enjuague el cabello repetidamente con la infusión.

TONICO DE ORTIGA PARA COMBATIR LA CASPA

2 Cucharadas de hojas de Ortiga

¼ de taza de vinagre

¼ de Taza de agua de colonia (para aroma).

Prepare una infusión con la ortiga y el medio litro de agua, déjela reposar durante cuatro horas, adicione el vinagre y el agua de colonia. Aplique cada noche dando un suave masaje al cuero cabelludo.

PARA EL CABELLO SIN BRILLO

Loción de Romero

2 cucharadas de romero

¼ de litro de agua

Prepare una infusión con el agua y el romero. Deje reposar cuatro horas. Aplíquela como enjuague final al lavarse el cabello.

PIES FRIOS

Baño de Ortiga

100 gramos de ortiga

3 litros de agua

1 puñado de sal

Coloque la ortiga en una bolsa de tela e introdúzcala en el agua, hiérala durante 5 minutos y deje reposar por otros cinco, adicione la sal. Primero, sumerja los pies en agua fría por unos dos minutos y luego en el baño de ortiga por diez minutos.

PIES ADOLORIDOS

Baño de Hierbas Secas

7 cucharadas de menta seca

5 cucharadas de manzanilla seca

5 cucharadas de orégano seco

4 cucharadas de romero seco

3 cucharadas de tomillo seco

Pique las hierbas finamente y mézclelas. Guarde en recipiente hermético. Para el baño, adicione tres cucharadas de la mezcla a dos litros de agua hirviendo, tape y deje cocinar a fuego lento por cinco minutos. Deje reposar veinte minutos, cuele y sumerja los pies, dese golpes ligeros hasta que el dolor desaparezca.

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