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Un Vestido Mágico

 

La piel de nuestro cuerpo ha sido fuente de inspiración para pintores, poetas, músicos… y no es para menos. Es el manto que nos cubre, nos protege, nos contiene y nos demarca como individuos, pues la piel es “nuestra frontera personal”.

Si bien es cierto que la piel nos separa del resto del mundo, también es la que nos permite unirnos e interpretar nuestro universo sensorial a través de las sensaciones que puede recoger: el tacto fino presente en la piel sin pelos como en las palmas, plantas, yema de los dedos, labios, punta de la lengua, pezones, glande y clítoris; la sensación de frío, la sensación de presión, el registro del calor y el tacto superficial. Cada una de estas sensaciones es posible gracias a unos corpúsculos especializados presentes en toda su extensión.

La piel es un órgano de nuestro cuerpo –si: leíste bien: UN ORGANO-, por cierto el más grande que tenemos, pues mide alrededor de dos metros cuadrados. Miles de células se desprenden cada minuto, lo que quiere decir que en un período corto de tiempo cambiamos totalmente TODA nuestra piel!!

Este milagro de renovación se debe a la conformación del tejido epitelial, que tiene tres capas: la epidermis, con su estrato córneo que impide la entrada de la mayoría de las sustancias extrañas y la pérdida de fluidos corporales y que constantemente produce nuevas células para reemplazar las que se desprenden; la dermis que es la capa media, que contiene vasos sanguíneos y linfáticos, folículos pilosos, glándulas sudoríparas y nervios, y se mantiene unida por una proteína denominada colágeno. En esta capa, la dermis, se encuentran los receptores del dolor y del tacto. Finalmente la capa más profunda es la capa subcutánea, compuesta por una red de células de colágeno y grasa, que ayuda a conservar el calor corporal y protege el cuerpo contra lesiones pues amortigua los impactos.

La piel regula nuestra temperatura: a través de la sudoración cuando hay calor excesivo, o si hay frío, contrayendo los vasos sanguíneos de la superficie cutánea para mantener la sangre caliente protegiéndola del frío exterior. También los pelos (células epiteliales modificadas) ayudan en esta labor.

PRIMER FACTOR CLAVE DE UNA PIEL SANA: UNA LIMPIEZA ADECUADA

Cada minuto del día mueren de 30,000 a 40,000 células de la superficie de nuestra piel, o sea casi 4 kilos de células cada año. Además, nuestra piel produce una grasa natural (sebo) que le da su resistencia al agua, y es conveniente saber que la piel de los hombres produce más grasa que la de las mujeres por la mayor cantidad de andrógenos (hormona masculina) presente en su organismo.

Toda esta actividad cutánea, unida a la sudoración del cuerpo, al polvo y agentes contaminantes del medio ambiente (sustancias extrañas, bacterias presentes en el aire) hacen que nuestra piel requiera una limpieza adecuada para mantenerse libre y activa.

De otro modo, ¿cómo podemos imaginarnos a la pobre piel tratando de sentir, renovarse, tener circulación adecuada o sudar, cuando los poros están obstruidos con todos estos desechos?

Vamos por partes:

Las manos: Por su mayor uso, deben lavarse con frecuencia y con un buen jabón, es decir suave, pues un jabón fuerte puede dañarlas por la regularidad con que se deben asear. Recuerde que un lavado de manos implica cepillado de uñas también. NUNCA utilice detergentes o jabón lavaloza para lavarlas (a menos que sea un jabón natural y ecológico).

Utiliza guantes cuando vayas a lavar loza, ropa o a desarrollar cualquier actividad que implique contacto con esas sustancias u otras como por ejemplo cloro. Lávate las manos SIEMPRE antes de las comidas y también antes de tener contacto íntimo con otra persona o contigo mismo, pues de otro modo, las bacterias y sustancias extrañas pueden acarrear infecciones intestinales en el caso de ser ingeridas por la boca, infecciones vaginales e irritaciones en el glande cuando las manos sucias tocan nuestras partes íntimas.

Dada la conformación delicadamente balanceada, húmeda y abierta hacia adentro de la vagina, las mujeres son las que mayor riesgo corren cuando permiten que se les toque con las manos sin lavar. Así que a exigir aseo en las manos!!

El cuerpo: En los niños y personas jóvenes el baño debe ser, en lo posible, diario, a menos que el dermatólogo haga recomendaciones diferentes por alguna alteración. Use un jabón suave y natural; pero casi más importante que el jabón, es utilizar algo con qué estregarse para remover todos los desechos y las células muertas de la piel, activar la circulación y estimular las glándulas sebáceas para que mantengan la piel con el nivel necesario de grasa lo que le da su suavidad y resistencia. Debemos estregarnos más fuertemente en las áreas de mayor acumulación de desechos y grasa: las axilas, el pabellón de la oreja y la parte inmediatamente posterior a ella, las narices, alrededor de la boca y el mentón, así como en codos, rodillas, cuello y pies.

No utilices jabón en la zona vaginal, pues la delicada flora se desequilibra produciendo disfunciones como la vaginitis inespecífica, que no es otra cosa que la flora vaginal alterada por las sustancias químicas que tiene el jabón. Ni qué decir de los desodorantes vaginales o los protectores diarios. Tanto las zonas íntimas de la mujer y el hombre deben lavarse con abundante agua, usando los dedos para limpiar muy bien todos los pliegues de estas zonas.

En la medida que envejecemos, la piel pierde actividad y puede generar resequedad, además de que se adelgaza el tejido cutáneo. Por eso, en las personas mayores el baño se hace más espaciado. Lo importante es observarnos y regular nuestras rutinas de aseo, según veamos nuestras necesidades. Recordemos que cada ser humano es único, por eso no hay fórmulas universales ni permanentes.

El rostro: Puesto que es nuestra carta de presentación, el rostro merece un apartado especial. Además del baño diario, debe lavarse en la noche antes de dormir. Un rostro limpio podrá renovarse y respirar mientras dormimos que es cuando mayor tasa de recuperación tiene nuestro cuerpo. Nunca duermas con maquillaje, pues esto no solo impide su recuperación sino que da paso a una mayor aparición de afecciones como espinillas y fomenta el envejecimiento prematuro de la piel. Usa jabones muy finos para su aseo y estropajo suave, pues es muy importante estregarse para la remoción de todo tipo de impurezas.

EL AGENTE DE BELLEZA POR EXCELENCIA

La naturaleza nos ha regalado la mejor esponja de baño: el ESTROPAJO, cuyo nombre científico es loofah cilíndrica fricatoria. Algunos estudios han señalado que esta fibra natural, además de ser 100% ecológica y biodegradable –en contraposición con las esponjas sintéticas- es un gran agente de belleza cuando la usamos en el baño diario, e inclusive, usada en seco ayuda en gran medida a mantener la salud de la piel y prevenir muchas de sus alteraciones, por su efecto exfoliante suave y estimulante.

El estropajo debe cambiarse con alguna regularidad: cuando ha perdido su firmeza o cuando empieza a presentar manchas negras. Además, se puede reciclar: una vez que ha cumplido su ciclo de vida en la ducha, puede remojarse en agua con cloro, enjuagarse, partirse y usarse como esponja lavaloza.

En la siguiente entrega continuaremos hablando de la piel, sus cuidados, los problemas más frecuentes y algunas rutinas muy sencillas para mantenerla joven y linda por más tiempo.